¿Por qué hay equipos que están llenos de energía… y otros no?

Hay momentos en los que las personas trabajan con una ilusión especial, transmiten energía, entusiasmo… y son más productivas que nunca. Estos momentos son Puntos Calientes. La prestigiosa investigadora Lynda Gratton, ha estudiado este fenómeno y ha detectado las claves para lograr que surjan Puntos Calientes en las empresas.


Lynda Gratton es profesora de dirección de empresas en la LONDON BUSINESS SCHOOL. Ha escrito siete libros y numerosos artículos de prestigio. Es considerada como una de las autoridades mundiales sobre las personas en la organización y ha sido reconocida como una de las investigadoras más influyentes por The Times, The Financial Times y Human Resources Magazine.

Te presentamos a continuación un resumen de algunas ideas claves de su libro:
Hot Spots: Why Some Teams, Workplaces, and Organisations Buzz with Energy – and Others Don’t


Los Puntos Calientes son momentos o lugares en los que las personas están trabajando juntas de manera especialmente creativa y colaboradora. Es fácil darse cuenta de cuándo estamos ante uno porque vemos que las personas se sienten con energía, con entusiasmo, disfrutan de lo que están haciendo. Brotan ideas, creatividad, innovación, productividad…

Esta energía que brota de un Punto Caliente tiene el potencial de alimentar la innovación y de modernizar prácticas y procesos que permiten mejorar la productividad y ofrecer servicios superiores. Viendo el potencial que tienen para una empresa, la pregunta inmediata es…

¿Nos hemos de limitar a observarlos cuando surgen?

¿ …o hay algo que podemos hacer para aumentar la probabilidad de que aparezcan?


Las investigaciones realizadas sobre este fenómeno demuestran que sí puede incrementarse la probabilidad de que ocurran Puntos Calientes. Si entendemos cómo aparecen podemos entender qué cosas hemos de hacer y cambiar para conseguir que emerjan en nuestra organización.

Cómo surge un Punto Caliente


Un Punto Caliente se da cuando se fusionan 4 elementos:

1.- Una mentalidad de cooperación
La energía de un Punto Caliente no es simplemente la suma de las capacidades intelectuales y emocionales de todas las personas involucradas en él. Un Punto Caliente surge como resultado de la alta calidad de las relaciones entre las personas; es la energía liberada por esas relaciones la que desempeña un papel fundamental porque cuando se da, las personas aprenden unas de otras, comparten conocimientos y se crea valor para la empresa.Y el fundamento de las relaciones de alta calidad es una mentalidad de cooperación.


2.- La expansión de las barreras organizativas
Es importante observar que el verdadero valor para la empresa se crea cuando las personas intercambian conocimientos y experiencias. Además los resultados de este intercambio son más potentes cuando aumenta la diversidad y la novedad. Así pues, los puntos calientes se hacen más productivos cuando las personas amplían sus relaciones hacia otros equipos de trabajo o hacia otros departamentos, …incluso hacia otras empresas.

3.- Un propósito, una razón de ser
Los dos puntos anteriores sientan las bases, son aspectos fundamentalmente facilitadores. Ahora bien, se necesita la chispa que encienda el Punto Caliente, …y esta chispa es el propósito.

El propósito suele tomar diferentes formas, pero hay tres que son las más habituales y características: una visión compartida e ilusionante de lo que los miembros del equipo quieren alcanzar en un futuro, algún tipo de reto colectivo cuyo alcance genera la suficiente curiosidad y entusiasmo como para generar energía, o la realización de una tarea tan apasionante y enriquecedora que las personas se lanzan a ella de forma espontánea.


4.- La capacidad productiva
Una cosa es conseguir que “nazcan” Puntos Calientes, y otra es que éstos se sostengan en el tiempo, de modo que aporten el máximo valor a la empresa. Esta durabilidad depende en parte de un cuarto elemento, llamado capacidad productiva del punto caliente y que, a su vez, depende de 5 prácticas:

Apreciar talentos. Los miembros deben entender las competencias y pericias de los otros participantes y deben lograr una comprensión clara del propósito del Punto Caliente.
Establecer compromisos. Es necesario trascender la visión de una estructura basada en jerarquías y descripciones de puestos de trabajo; hay que entender un Punto Caliente como una “red de compromisos” en la que las personas hacen compromisos públicos de su contribución.
Resolver conflictos. El conflicto está presente en todos los Puntos Calientes y la diferencia está en el modo en cómo ese conflicto se aborda o se resuelve.
Sincronizar el tiempo. Cada Punto Caliente tiene su propio ritmo, tempo y paso… y cada individuo también; si no se ajustan, estas diferencias se convierten en un obstáculo.
Establecer un ritmo. Hay que asegurar que los momentos de muy alta actividad se intercalan con momentos de reflexión


Las tres primeras de estas prácticas ponen énfasis en trabajar sobre las relaciones mutuas pero, a medida que el Punto Caliente progresa, es necesario poner el foco en las actitudes en cuanto a tiempo y ritmo. Si esto no se consigue, cuando se va acelerando el ritmo de trabajo y el ritmo de demandas, el equipo se va quemando y la energía desaparece.

Finalmente, es importante tener en cuenta que los Puntos Calientes son fenómenos espontáneos que no pueden controlarse ni dirigirse. No se puede ordenar que salgan; los controles sobre el rendimiento, las órdenes, las directivas… tienen muy poco impacto sobre ellos.

Lo que sí se puede hacer es estimular su aparición creando condiciones para que surjan. Por ejemplo, diseñando procesos transversales que eviten las “guerras” en las zonas intermedias entre departamentos, desarrollando las capacidades individuales que favorecen que se construyan relaciones de alta calidad, o aprendiendo a tener debates productivos.

Si quieres profundizar más en estas ideas, desde la web de la autora puedes descargar gratuitamente el primer capítulo del libro: Descargar PDF.

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